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Así comenzó nuestra historia…

Los desafíos sociales, casi siempre se convierten en un detonador de acciones, que buscan responder y dar solución a las problemáticas que van surgiendo en cada momento histórico, la Dra. ÁNGELA MARÍA VALDES BERNAL, una mujer de una espiritualidad profunda, fiel seguidora de los escritos del Papa San Juan Pablo II, se dejo interpelar profundamente por la carta a los ancianos escrita en el año de 1999; reflexionando de la mano del Papa sobre la realidad del envejecimiento poblacional, así como en las situaciones de soledad, enfermedad y en muchos momentos abandono que viven los Adultos Mayores.

La sensibilización generada entorno a las diversas situaciones que viven los Adultos Mayores, se convirtieron en las razones para que la Dra. Ángela, quisiera profundizar de una manera más académica en estos aspectos; iniciando una maestría en Gerontología social, todo el acervo académico le permitió darle forma a un sueño que llevaba en su corazón desde hace mucho tiempo: Crear una Fundación, donde se divulgara el conocimiento gerontológico y se trabajara por mejorar las condiciones de vida de los Adultos Mayores en situación de vulnerabilidad.

Este sueño hecho realidad en el año 2017, toma el nombre de “Fundación AMA 34 Envejeciendo con Dignidad”, una Asociación Civil sin ánimo de lucro. Este proyecto lleva plasmado en su nombre el imperativo que dinamizó su creación “AMA”, amar profundamente a los Adultos Mayores, sin juzgar su pasado, con una mirada misericordiosa, descubriendo sus capacidades y potencialidades, reconociendo que el avance como sociedad lleva impreso el nombre de cada Adulto Mayor que entrego su vida, su capacidad de trabajo, su ingenio y creatividad para crecer como humanidad.

La simbología de los números también acompañó el proceso de darle nombre a este sueño, el número 3 representa la integralidad del ser: cuerpo, mente y espíritu, entendiendo que hay que realizar intervenciones holísticas para lograr mejorar la calidad de vida del Adulto Mayor; el numero 4 a su vez, hace referencia a los pilares que se han planteado a nivel internacional para lograr un envejecimiento activo: Funcionalidad, Participación, Autonomía y Seguridad.

Y por supuesto Envejecer con Dignidad es el culmen de todo este proyecto, comprendiendo que sumarle años a nuestra vida no es un problema, sino un triunfo de la humanidad, que la ancianidad es llegar a la plenitud de la vida, y que se debe trabajar para llegar a la vejez siendo funcional y activo, pues como bien lo resaltaba la Dra. Ángela “cada quien elige como envejecer”. Envejecer con dignidad es un proceso de conciencia sobre el hecho de que las decisiones de hoy van a determinar la vida mañana, por esto la necesidad de cuidarse en la juventud y vida adulta con hábitos sanos en la alimentación, realizando actividad física, disminuyendo el consumo de bebidas alcohólicas, entre otros; para que la vida como persona mayor se viva a plenitud, disfrutando de lo sembrado y no en la enfermedad y la dependencia.

Al darle vida jurídica a su sueño, la Dra. Ángela comenzó la ardua labor de llevar el conocimiento gerontológico a diferentes espacios, por medio de conferencias, en auditorios privados y públicos fue sensibilizando sobre el reto que implica envejecer con calidad de vida y sobre la urgencia de acompañar a los Adultos Mayores de manera respetuosa, cariñosa y reconociéndolos en su dignidad como sujetos de derechos. Además de esto asesoraba instituciones geriátricas de escasos recursos, ofreciendo formación a los profesionales de la salud, familiares y cuidadores, sobre envejecimiento y las formas adecuadas para atender a los Adultos Mayores.

La vida de la Dra. Ángela fue de entrega y servicio a los más necesitados, tal vez cumplió de manera precoz su misión en la tierra, como siempre lo hacía en cada una de sus actividades y a sus 58 años fue llamada a la trascendencia, tenemos la certeza de que llegó ante Dios con las manos llenas de buenas obras, de bondad y amor. A nosotros nos dejó el gran desafío de continuar su legado, pero según su última intención, la Fundación debía comenzar a realizar intervenciones en comunidades rurales e indígenas.

Siguiendo sus indicaciones, nos abrimos camino en la comunidad del Cedral, en el Municipio de Lázaro Cárdenas y hoy acompañamos a los Adultos Mayores de este ejido, visitando, escuchando, fortaleciendo redes sociales por medio del encuentro, el juego, la música y el baile. La semilla sembrada por la Dra. Ángela cayó en tierra buena, hoy siguiendo su legado y con la seguridad de que ella guía cada una de nuestras acciones, trabajamos días a día por dignificar la vejez y porque el imperativo AMA movilice todo nuestro ser y hacer en la Fundación.



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